S?bado, 04 de agosto de 2007


Procuremos tropezar
con la docta ignorancia
de los dominantes y ah?tos,
de los qu?micos del catre,
de los carniceros, carteros...

Renovemos la cal de nuestros huesos
y adentr?monos en los ascensores
que huelen a tertulia y a caverna
-horizonte de ciudad insaciable-
para calmar as?
nuestra vocaci?n errante
y la vocaci?n del ?ntimo seno.

Rompe tu error nativo y viaja
sobre el rengl?n cargado de optimismo
-aposento de baldosas desgastadas-
para atrapar la vez de tu escondite.

Corta con tijeras amigas
las tripas del colch?n,
del visillo y del rostro inesperado.
Vete al ?ltimo rinc?n
donde posan, blancas, sus r?fagas
los setos de laureles
y las mieles de tu espino.

Desentumece tu estar vivo
y husmea en la interperie
del mirlo activo
y la p?cara mejilla con lunares.

Recuenta tus gl?bulos afines
y disponte, como perro
que ha perdido su hocico,
a calmar las agujetas
punzantes del infinito.

?Escupe en las fachadas!
-cruceros de piedra gris-

Tus piedras se mueren derretidas
por aires abominables y calenturas
rabiosas y ?speras,
sin dejar huellas digitales,
ni oraciones, ni bicicletas.

Rec?tate un centimetro c?nico
de mechones de oro,
ensortijados sin peligro de aborto
y mide tu felicidad contaminada.

Vete donde sangran
los rabos malogrados
y juega con tus par?sitos
sin el menor perjuicio
y all? roe el hueso
que aqu? no puedes.

El v?mito te parecer? un dulce n?ctar
de haberte quedado l?mpio
volando mil horas cont?nuas
que es lo que dura el viaje
desde la congruencia hasta el destino.


Tags: Poesía y Literatura

Publicado por elderbi1954 @ 11:10
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