lunes, 23 de junio de 2008



 

Este caminar azorado

por la empinada cuesta de la vida

se hace cada vez más pesado.

Casi ni puedo respirar,

según van pasando los días

sobre mis hombros cargando.

 

Por detrás voy sembrando

una retahíla de huellas frías

que mis pasos van dejando.

 

También se me van cayendo

algunos sueños medio secos

que ya no aguantan a mi lado.

 

Oigo como se instalan

en la vereda, mis pasos huecos.

 

Bebo del imposible amor

que llevo fresco en las alforjas

para aliviar mis tormentos.

 

Recito en versos mi dolor

y los escribo sobre las hojas

que me salen al encuentro.

 

Por más que lo intento

no consigo divisar el horizonte,

ni encontrar el mar

hacia donde van mis lágrimas.

 

Tampoco he visto

un solo letrero por el camino

indicando la encrucijada definitiva.

 

Pero por estos pasos huecos

que tanto me pesan,

tan cargado de silencios

y verdugos de mi conciencia,

sé que me vá sangrando la herida

resbalándose como un reguero,

dejándome a casa paso

mas cerca de estar muerto

de tan abierta como la tengo.

 

Así son las cosas al final de la vida.

 


Publicado por elderbi1954 @ 21:14
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Comentarios
Publicado por Invitado
lunes, 23 de junio de 2008 | 21:29
Gracias Manuel por volver a escribir. No lo dejes.
Déborah.
Publicado por Invitado
jueves, 31 de julio de 2008 | 21:40
Este poema es realmente bueno. Gracias por editar nuevas composiciones. No lo dejes Manuel. Animo.
Publicado por La voz de tu conciencia
jueves, 18 de diciembre de 2008 | 18:47
...Peazo de poema!!