lunes, 14 de abril de 2008

  

 Gotas de lágrimas dulces

chorrean por mis mejillas

cuando te miro entre las sábanas,

revuelta, libre y hermosa.

 

A veces me hacen cosquillas

y me escuece algunas otras,

pero nada tanto me conmueve

como la transparencia de tu piel

en brazos de la luminosa mañana,

cuando despabilas al nuevo día

y haces bailar tus dedos entre las manos

al compás de los bostezos por alegrías

que parecen tallos de rosas tempranas

adornando los jardines de mi alma.

 

Tu piel es como de hojitas tiernas

salpicada de lágrimas dulces

que se derraman de mis linternas,

es como el fresco beso del alba

que se cuela por la ventana

para despertarnos los sueños

y guardar la luna blanca.

 

La fortuna me ha regalado

la preciosa copa de tu labios

para beber en ellos el néctar

embriagador de mis lágrimas dulces

y la cornisa noble de tus pechos

para, desde allí, lanzarme al hueco

íntegro de mi perdido juicio

y poder secar las lágrimas amargas

huidas de mis ojos, sin derechos.





Tags: Poesia y literatura

Publicado por elderbi1954 @ 21:12
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