(A mi buen amigo Lolete "El Poeta")
Tú, abrazado a la guitarra sonámbula,
yo desgranando versos instantáneos.
Así fuimos saltándonos las horas
hasta la llegada del alba.
Íbamos recitando la vida
a golpe de emociones y palmas
con el corazón desnudo,
sin prisas que nos acuciaran el alma.
Caminábamos por la vereda del tiempo
sin el manual de supervivencia
que no nos dieron al nacer,
buscando cada uno su sombra
para sentarnos a descansar.
Así pasábamos por la historia
como perros sin dueño,
hasta llegada la hora de hacer cuentas
y entonces caímos en la memoria
que la noche nos debe sueño.
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