Lunes, 17 de diciembre de 2007

Tiembla la noche callada
cuando se miran nuestros ojos
y abre su embozo la cama.
Silencia sus melod?as la rama,
agitada por el aire del sonrojo
para refrescarnos la almohada.
Los espejos se prestan serviles
para recoger todos los destellos
de nuestro amor desbocado.
Endulza su color el decorado
luciendo sus objetos m?s bellos
y m?s tenues los candiles.
Las caricias de nuestros cueros
son el preludio de la locura
que se desata por la estancia.
El aire transforma su fragancia
por los besos, el amor y su ternura
hasta empaparnos enteros.
Se nos derrite las fuerzas
de tanto entregarnos por dentro
buscando los pliegues olvidados.
Se rebelan los gemidos sosegados
hasta romperse por el centro
y reventarnos las cabezas.
S?lo entonces rendimos el lance
de tanta felicidad compartida,
dulcemente rotos y extenuados,
henchidos los cuerpos sudados
de repartirnos el alma y la vida
hasta que la muerte nos alcance.





Tags: POESIA Y LITERATURA

Publicado por elderbi1954 @ 21:45
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