Mi?rcoles, 06 de junio de 2007
(canci?n de amor para media vida)

Para decirte que te quiero y que tengo henchida el alma,
se me declaran en huelga los versos y las palabras.
Para decirte que te quiero, el alfabeto se demanda.
Para decirte que te quiero,s? que no tengo otra esperanza
que tomar tus manos entre las m?as y besar, t?nue su palma.

Por ?so quiero,amada,
empezar caminando
sobre los recuerdos primeros
de nuestra juventud enamorada,
para de nuevo poderte regalar
algunos versos ?ntimos, sinceros
y lo prendas en nuestra almohada
.

En cierta ocasi?n me dijistes:
"Para t? he inventado ?ste atardecer"

Hab?a tantos balcones en tus ojos,tanta luz en tu mirada,
tanta caricia en tu tacto, como silencio en tu silencio.

Yo te dije,se?alando al cielo:"Voy a regalarte una estrella
para que hagas con ella cintas para tu pelo"

Poco despu?s se ilumin? una estrella hasta el amanecer.
Un amanecer para nosotros solos,para t? y para m?,como si no hubiera nadie m?s en la tierra...y de repente supe que era cierto, que t? hab?as hecho ponerse el sol y sacar la luna de paseo. Que el mundo era solo tuyo y m?o.

Hoy mi coraz?n no tiene due?o
y de rubor, a galope palpita.
De rosa a Inmaculada, mi luz bendita,
de alondra a luna, de jazm?n a sue?o.
D?jame estar en tu temblor peque?o
que mi temblor, amor, lo necesita.


Amada compa?era, esta carta es mi canci?n para t?. La escribo a ritmo de homenaje imperecedero.
Tu la puedes escuchar mirando tus ojos en el espejo, m?s all? de tus ojos, en la luz que reflejan todas las cosas que has visto, que ves, que te rodean o que ya no est?n.
La escribo s?lo para t?. Para que sepas que todo es tuyo en nuestro hogar: el maternal roc?o de tus pies cuando llegas, la curva de tus manos mimando mis pensamientos, la vajilla donde sirves la infancia de cada nochebuena, el flan con la espiral de tus temblores, mis cuadros de tantas alegrias sostenidas.
No te olvides de calentar la casa cuando llegue el invierno, ni de plantar los prismas de la primavera; puedes seguir so?ando por las tardes con los hijos que vuelven a la mesa que caldea los pies para la vida.
Ta habr?s notado que es tu casa de siempre, que sigue apuntalada de esperanza, que la alegr?a es tuya a propiedad perpetua, que eres t?, que s?lo t? sabes abrir nuestros corazones cada ma?ana.
Ya he aprendido que la felicidad es extra?a siempre y que no se parece en nada a la que nos ense?aron de memoria y que los recuerdos se escriben con el tiempo sobre los montes de la luna y que all? se siembran las ilusiones que s?lo pueden reflejarse en el alma enamorada.
Me regalastes un racimo de ventip?co a?os juntos, con un cierto dulz?n sabor a poco y tres vidas nuevas que han floreciendo a nuestro comp?s.
Como desde tu vientre hasta la cuna, te quise mucho en el dolor, el tuyo de antes y el nuestro de ahora.

Ellos juntos me colmaron la alegr?a
cuando crec?a en soledad la luna
y el oto?o vareaba la aceituna
del olivo que de m? en t? nac?a.

Hubo una vez en t? cuatro corazones
pero como me los distes, no dispones
m?s que del m?o, en sombra y no te vale.
O si te vale, m?rale la llama,
bendita sea, Dios, la triple rama
que al tronco del amor m?s puro sale.


Como casi siempre, s?los tu y yo, por las avenidas de la dicha, como dos forasteros. Como dos extasiados con la alegr?a a cuestas que invadieron el cielo y la monoton?a. S?los t? y yo, como a dos velas. Como un ciclo cerrado. Como un par de zapatos que aprendieron so oficio de no saberse nada de memoria.
No nos han ense?ado otra cosa que vivir y se nos pasa el tiempo como un recuerdo m?s, como si no tuvi?ramos otro pasarato que el de sacar olvidos y decorar con ellos la casa para hacerla m?s grata.
Estamos a mitad de camino. A?n debemor pagarnos tantos favores como puntas de l?pices hemos partido hasta aprendernos la vida de carretilla.
A m? se me ocurre un chiste para mirar tu cara cubierta de sonrisas y t? me cuentas otro...y as? pasaremos los a?os como en la edad del pavo, mordi?ndonos las u?as y explic?ndoles a los ni?os la vida, discutiendo sobre a quien de ellos dejaremos en herencia nuestro anillo de bodas y la paciencia.

Esto ya es cosa nuestra, esposa,
tan s?lo tuya y m?a.
Los dos, a cintarazos de alegr?a
daremos si sombra, luz, si esti?rcol, rosa.
Puesto que somos dos, es cosa
de los dos, hombro con hombro. T? conf?a
en Dios y en m?. Yo en Dios y en t?. Si al d?a
sigue la noche, duerme en mi, reposa.

Reposa en mi, amada, tu cabeza.
Encuentre en mi rudeza caminante
lo que la m?a en tu delicadeza.
Hombro con hombro, amor, es lo importante
que para desterrar a la tristeza
nos queda mucha vida por delante

-Huelva, Sep.2002-
Publicado por elderbi1954 @ 2:22
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